La salud de los ojos puede ofrecer pistas sobre lo que sucede en los oídos. Un estudio realizado sobre 25.612 personas ha encontrado una mayor prevalencia de pérdida auditiva y tinnitus entre los pacientes con oclusión de la vena retiniana, una de las enfermedades vasculares más frecuentes de la retina.
La pérdida auditiva es un 24% más probable en pacientes con oclusión de la vena retiniana
La muestra estuvo formada por 6.403 pacientes con oclusión de la vena retiniana y 19.209 personas sin esta enfermedad, emparejadas en una proporción de uno a tres
Mujer afectada por tinnitus.
La investigación, publicada en Scientific Reports, concluye que las personas con esta patología presentan unas probabilidades de sufrir pérdida auditiva aproximadamente un 24% superiores a las de personas comparables sin oclusión de la vena retiniana. El incremento es prácticamente idéntico en el caso del tinnitus.
El trabajo fue realizado por investigadores de diferentes instituciones de Taiwán a partir de la Longitudinal Health Insurance Database 2010 del país. La muestra estuvo formada por 6.403 pacientes con oclusión de la vena retiniana y 19.209 personas sin esta enfermedad, emparejadas en una proporción de uno a tres.
Las diferencias aparecen con claridad al comparar la prevalencia de los problemas auditivos. El 10,15% de los pacientes con oclusión de la vena retiniana presentaba pérdida auditiva, frente al 8,39% registrado entre las personas del grupo de comparación.
El patrón se repitió con el tinnitus. Este trastorno estaba presente en el 13,90% de los pacientes con la enfermedad ocular, mientras que entre las personas sin oclusión de la vena retiniana la prevalencia era del 11,58%.
Los investigadores ajustaron posteriormente los resultados por factores como edad, sexo, diabetes, hipertensión, hiperlipidemia, artritis reumatoide, ingresos, región de residencia y grado de urbanización.
Después del ajuste, los pacientes con oclusión de la vena retiniana presentaron unas probabilidades de pérdida auditiva un 24% superiores y unas probabilidades de tinnitus un 23,6% mayores.
La magnitud de la asociación es estadísticamente significativa, aunque los propios investigadores advierten de que resulta relativamente modesta desde el punto de vista clínico. La enfermedad retiniana debería interpretarse, por tanto, como un posible marcador adicional y no como un potente predictor de que una persona desarrollará pérdida auditiva.
Retina y cóclea, dos territorios sensibles
¿Por qué una enfermedad localizada en los vasos sanguíneos de la retina podría estar relacionada con la audición?
Los investigadores ponen el foco en un territorio común: la microcirculación.
Tanto la retina como la cóclea son tejidos con una elevada actividad metabólica que necesitan sistemas microvasculares capaces de mantener unas condiciones extremadamente precisas para funcionar correctamente.
La cóclea cuenta además con una red vascular terminal y una circulación colateral limitada, circunstancia que aumenta su vulnerabilidad ante problemas de perfusión.
El estudio señala las similitudes entre la barrera hematorretiniana y la barrera hematolaberíntica del oído interno. Ambas participan en el mantenimiento de los equilibrios necesarios para el funcionamiento de estructuras altamente especializadas.
La hipótesis planteada por los investigadores es que determinados procesos vasculares sistémicos podrían manifestarse simultáneamente en ambos territorios.
Hipertensión, diabetes, dislipidemia y tabaquismo figuran entre los factores relacionados tanto con las enfermedades vasculares como con determinados tipos de pérdida auditiva. Estos factores pueden favorecer procesos de disfunción endotelial, estrés oxidativo, inflamación y daño microvascular.
De este modo, la oclusión de la vena retiniana podría actuar como una señal visible de una alteración vascular más amplia que también alcance la microcirculación coclear.
Sin diferencias significativas en sordera súbita y vértigo
El vínculo encontrado no se reproduce en todos los trastornos audiovestibulares estudiados. La prevalencia de vértigo fue del 4,86% entre los pacientes con oclusión de la vena retiniana y del 4,61% entre el grupo de comparación, una diferencia que no alcanzó significación estadística.
Tampoco ocurrió con la sordera súbita. Esta apareció en el 1,44% de los pacientes con la enfermedad retiniana, frente al 1,16% del grupo sin ella.
Los autores plantean que esta diferencia podría estar relacionada con los distintos mecanismos implicados.
La sordera neurosensorial súbita constituye una enfermedad heterogénea y puede responder a causas virales, autoinmunes o vasculares. Cuando existe un componente vascular, se ha relacionado especialmente con acontecimientos arteriales agudos.
La oclusión de la vena retiniana, en cambio, es un trastorno venoso caracterizado por alteraciones del drenaje, congestión y problemas microvasculares que podrían favorecer procesos más progresivos.
Esto ayudaría a explicar por qué la asociación aparece con pérdida auditiva y tinnitus, pero no con sordera súbita.
Una investigación con importantes límites
Los resultados no significan que sufrir una oclusión de la vena retiniana provoque pérdida auditiva. El estudio es observacional y retrospectivo, por lo que permite identificar una asociación entre las enfermedades, pero no establecer una relación de causa y efecto ni determinar cuál apareció primero.
Existe además otra limitación importante desde el punto de vista audiológico. Los investigadores trabajaron con diagnósticos registrados mediante códigos clínicos en una base de datos sanitaria y no realizaron audiometrías específicas a los 25.612 participantes. Tampoco disponían de información detallada sobre la severidad o lateralidad de la enfermedad retiniana ni sobre las características concretas de la pérdida auditiva.
A ello se suma la ausencia de variables como tabaquismo, índice de masa corporal, actividad física o predisposición genética.
Los autores destacan también una posible interferencia relacionada con los medicamentos. Algunos pacientes con patologías vasculares pueden recibir fármacos con potencial ototóxico. La base de datos utilizada no permitió analizar con suficiente detalle medicamentos, dosis y duración de los tratamientos.
Finalmente, la investigación se realizó sobre población de Taiwán, por lo que será necesario comprobar si los resultados se reproducen en otras poblaciones.
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