El tiempo cuenta, y mucho, cuando se trata de un implante coclear. Un estudio de la Clínica Universidad de Navarra publicado en el International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology concluye que la edad a la que se realiza la intervención es el factor más determinante para obtener mejores resultados en la comprensión del habla a largo plazo.
El implante coclear antes del primer año marca la diferencia: el 100% de los niños entendía bien el habla una década después
Haber utilizado audífonos antes de recibir el implante coclear se relacionó con una mejor comprensión posterior del habla
FOTO: Unsplash
Los datos son contundentes. Todos los niños incluidos en el estudio que recibieron un implante coclear antes de cumplir un año entendían correctamente palabras habladas diez años después de la intervención.
La situación cambia a medida que aumenta la edad de implantación. Entre los niños intervenidos a los nueve o diez años, solo cuatro de cada diez alcanzaron ese nivel de comprensión una década después. Además, tres de cada diez continuaban sin comprender siquiera una cuarta parte de las palabras.
El estudio, realizado por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra, analizó la evolución de 494 niños implantados antes de los diez años. Se trata, según la institución, de una de las mayores cohortes prospectivas pediátricas publicadas y con mayor tiempo de seguimiento.
Los investigadores siguieron durante una década la evolución de los pacientes y midieron el porcentaje de palabras que eran capaces de comprender en una cabina insonorizada a un volumen equivalente al de una conversación normal.
Los resultados muestran una relación directa entre el momento de la cirugía y el rendimiento posterior. Cada año de retraso en la implantación se asoció con una reducción de más de tres puntos porcentuales en la comprensión del habla a los diez años.
“Operar dentro del primer año de vida no solo consigue mejores resultados, sino que estos sean más homogéneos y predecibles”, explica Manuel Manrique, otorrinolaringólogo de la Clínica Universidad de Navarra.
Según el especialista, esta mayor predictibilidad permite también acompañar a las familias con expectativas más fiables sobre la evolución del niño.
El audífono antes del implante también suma
La edad de implantación no fue el único factor analizado. Los investigadores estudiaron diferentes variables clínicas y técnicas para determinar cuáles tenían una influencia real sobre los resultados obtenidos a largo plazo.
Una de las conclusiones afecta directamente al uso de audífonos. Haber utilizado estos dispositivos antes de recibir el implante coclear se relacionó con una mejor comprensión posterior del habla, aunque los investigadores señalan que este beneficio tarda en manifestarse.
El diseño de los electrodos también mostró diferencias. Los electrodos colocados junto al nervio auditivo ofrecieron mejores resultados durante los primeros años.
En cambio, factores como el sexo del paciente, el oído intervenido o la causa de la sordera no tuvieron influencia sobre el resultado final.
“El diseño del electrodo y el uso previo de un audífono aportan a los resultados, pero operar pronto es el factor decisivo: todos los niños de nuestra serie implantados antes del año entendían bien el habla una década después”, recalca Manrique.
La detección precoz vuelve al primer plano
Las conclusiones refuerzan la importancia de detectar y abordar cuanto antes las pérdidas auditivas severas o profundas durante la infancia.
Según datos de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas, uno de cada mil recién nacidos en España presenta sordera severa o profunda.
La extensión de los programas de detección precoz de la hipoacusia, junto con los avances tecnológicos de los dispositivos y las mejoras de las técnicas quirúrgicas, ha permitido reducir progresivamente la edad a la que se realizan los implantes cocleares.
Los autores del estudio consideran, sin embargo, que es necesario seguir avanzando hacia estrategias de intervención tempranas, optimizadas e individualizadas que permitan detectar y derivar rápidamente a los niños que puedan necesitar un implante.
“Con este estudio se demuestra que cuanto antes se intervenga, mejor. No quiere decir que un implante coclear no sirva en otras edades, sino que los resultados que se obtienen si se coloca durante el primer año de vida son mejores”, señala Manrique.
El especialista reclama por ello estrategias que permitan atender con rapidez a los niños que nacen con sordera severa o profunda.
El Programa de Implantes Cocleares de la Clínica Universidad de Navarra acumula 37 años de experiencia y ha atendido a más de 1.300 pacientes.
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