La salud auditiva gana peso en la prevención del deterioro cognitivo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado sus directrices para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia e incluye los audífonos entre las intervenciones que pueden ofrecerse dentro de las estrategias destinadas a disminuir ese riesgo.
La OMS incorpora los audífonos a sus estrategias para reducir el riesgo de demencia
Las nuevas recomendaciones llegan en un momento en el que la evidencia sobre los factores modificables relacionados con la demencia ha aumentado de manera considerable
FOTO: Getty Imagen vía Unsplash
Las nuevas recomendaciones llegan en un momento en el que la evidencia sobre los factores modificables relacionados con la demencia ha aumentado de manera considerable. Según la OMS, hasta el 45% del riesgo puede atribuirse a factores sobre los que es posible intervenir.
Entre ellos figuran el tabaquismo, el consumo de alcohol, el aislamiento social, la inactividad física, la contaminación atmosférica y enfermedades no transmisibles como la hipertensión y la diabetes.
La pérdida auditiva entra también en esta ecuación. Las nuevas directrices señalan que los audífonos pueden ofrecerse como parte de las estrategias dirigidas a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
La recomendación refuerza así la conexión entre salud auditiva y salud cerebral y sitúa la atención de la pérdida de audición dentro de un abordaje mucho más amplio de los factores modificables a lo largo de la vida.
La actualización adquiere una dimensión especial por el creciente impacto sanitario y social de la demencia. La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente y representa entre el 60% y el 70% de los casos de demencia.
“Hoy sabemos más que nunca sobre los factores que influyen en el riesgo de demencia, y estas directrices traducen ese conocimiento en acciones concretas”, ha señalado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
Según Tedros, los países disponen ahora de recomendaciones basadas en la evidencia que pueden incorporar a sus políticas para proteger la salud cognitiva de la población.
De la audición a la actividad física
Las nuevas directrices actualizan las recomendaciones que la OMS publicó por primera vez en 2019 y amplían las intervenciones destinadas a actuar sobre diferentes factores asociados al deterioro cognitivo.
Entre las medidas relacionadas con el estilo de vida se encuentran el aumento de la actividad física, abandonar el tabaco, reducir el consumo de alcohol y mantener una dieta saludable.
La OMS incorpora además una nueva recomendación destinada a disminuir la exposición a la contaminación atmosférica.
El control de enfermedades y factores cardiometabólicos también ocupa un lugar destacado. La organización señala la importancia de abordar la hipertensión, la diabetes y los niveles elevados de colesterol.
A estas medidas se suman el entrenamiento y la estimulación cognitiva y la participación en actividades sociales, tanto para adultos con una cognición normal como para personas que presentan deterioro cognitivo leve.
Dentro de este conjunto de intervenciones aparece la atención a la pérdida auditiva y la posibilidad de ofrecer audífonos como parte de las estrategias de reducción del riesgo.
Los audífonos no son una vacuna contra la demencia
La incorporación de los audífonos a las directrices no significa que estos dispositivos puedan considerarse un tratamiento contra la demencia.
La recomendación se encuadra dentro de una estrategia global destinada a intervenir sobre factores de riesgo modificables. La demencia es una afección compleja asociada a múltiples factores y actualmente no existe una cura.
La OMS plantea por ello un abordaje a lo largo de la vida en el que la atención de la salud auditiva convive con el ejercicio físico, las relaciones sociales, la alimentación saludable y el control de diferentes enfermedades y factores cardiovasculares y metabólicos.
Las directrices tampoco recomiendan, en ausencia de una deficiencia diagnosticada, utilizar suplementos de vitaminas B y E, ácidos grasos poliinsaturados omega-3 o suplementos multivitamínicos y minerales específicamente para reducir el riesgo de deterioro cognitivo o demencia.
Más allá de sus consecuencias sanitarias, la demencia tiene un enorme impacto económico y social. La OMS cifra en aproximadamente 1.300 millones de dólares anuales su coste para la economía mundial. Cerca de la mitad corresponde a los cuidados no remunerados proporcionados por familiares y amigos.
La enfermedad puede comprometer la capacidad de las personas para vivir de manera independiente, trabajar y desenvolverse en su vida cotidiana, al tiempo que genera una importante carga para las familias y los cuidadores.
Las nuevas directrices buscan actuar antes de que aparezca la enfermedad o retrasar su desarrollo mediante la identificación y el abordaje de factores modificables.
En ese escenario, la salud auditiva deja de contemplarse únicamente desde la perspectiva de oír mejor. Su incorporación a las recomendaciones de la OMS la sitúa también dentro de una estrategia más amplia para proteger la salud cognitiva a lo largo de la vida.
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