El sonido que se apaga: la creciente realidad de la pérdida auditiva en el mundo

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más del 5% de la población mundial necesita rehabilitación para tratar una pérdida auditiva discapacitante. Esto supone unos 430 millones de personas

FOTO: Sharon Waldron vía Unsplash

Por Audioaldia - 05/03/2026

Hay cambios que llegan poco a poco. Una conversación que cuesta seguir en un restaurante lleno. El volumen del televisor que cada vez parece más bajo. La voz de un familiar que ya no se escucha con la misma claridad. Para millones de personas en el mundo esos pequeños detalles son el comienzo de una pérdida auditiva.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más del 5% de la población mundial necesita rehabilitación para tratar una pérdida auditiva discapacitante. Esto supone unos 430 millones de personas. Entre ellas hay 34 millones de niños. Las previsiones apuntan a un aumento importante en las próximas décadas. Para 2050 más de 700 millones de personas tendrán pérdida auditiva discapacitante. Esto significa que una de cada diez personas en el planeta podría vivir con este problema.

La OMS define la pérdida auditiva discapacitante como una pérdida superior a 35 decibelios en el oído con mejor audición. Este nivel de pérdida dificulta escuchar conversaciones normales y muchos sonidos del entorno. Casi el 80% de las personas que viven con esta condición reside en países de ingresos bajos y medios. En estos lugares el acceso al diagnóstico, al tratamiento y a los dispositivos auditivos suele ser más limitado.

La prevalencia también aumenta con la edad. Entre las personas mayores de 60 años más del 25% presenta pérdida auditiva discapacitante. Esto convierte a la salud auditiva en un desafío creciente en sociedades cada vez más envejecidas.

La pérdida auditiva se produce cuando una persona no oye tan bien como alguien con audición normal. La audición normal se sitúa en umbrales de 20 decibelios o menos en ambos oídos. Cuando la capacidad de oír supera ese nivel se considera que existe pérdida auditiva. Esta puede ser leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda. Puede afectar a uno o a ambos oídos y provocar dificultades para seguir conversaciones o percibir sonidos fuertes.

El término hipoacusia se utiliza para referirse a personas que tienen algún grado de pérdida auditiva. Estas personas suelen comunicarse mediante el lenguaje hablado. Muchas pueden beneficiarse de audífonos, implantes cocleares u otros dispositivos de asistencia. También pueden utilizar subtítulos u otras herramientas de apoyo para facilitar la comunicación.

Las personas sordas suelen presentar una pérdida auditiva profunda. En estos casos hay muy poca o ninguna audición. Algunas personas pueden beneficiarse de implantes cocleares. Muchas utilizan lenguas de señas como principal forma de comunicación.

Las causas de la pérdida auditiva pueden aparecer en distintos momentos de la vida. Algunas se originan antes del nacimiento. Entre ellas se encuentran los factores genéticos que pueden provocar pérdida auditiva hereditaria o no hereditaria. También pueden influir infecciones durante el embarazo como la rubéola o el citomegalovirus.

Durante el nacimiento pueden aparecer otros factores de riesgo. La falta de oxígeno en el momento del parto puede afectar a la audición. También puede influir la hiperbilirrubinemia grave en el periodo neonatal, conocida como ictericia grave. El bajo peso al nacer y otras complicaciones médicas en el periodo perinatal también pueden tener consecuencias.

En la infancia y la adolescencia algunas infecciones pueden dañar el oído. Las infecciones crónicas del oído son una de las causas más frecuentes. También influyen la acumulación de líquido en el oído, la meningitis y otras infecciones.

En la edad adulta y en la vejez entran en juego otros factores. Las enfermedades crónicas pueden afectar a la audición. El tabaquismo también se ha relacionado con este problema. Existen enfermedades del oído como la otosclerosis. También es frecuente la pérdida auditiva asociada al envejecimiento. En algunos casos aparece una pérdida auditiva neurosensorial repentina.

A lo largo de la vida existen otros factores que pueden contribuir a la pérdida auditiva. La acumulación de cera en el oído puede afectar a la audición. También pueden influir los traumatismos en el oído o en la cabeza. La exposición a ruidos intensos durante mucho tiempo es una de las causas más extendidas. Algunos medicamentos y productos químicos pueden ser ototóxicos y dañar el oído. Las deficiencias nutricionales y algunas infecciones virales también pueden afectar a la audición. En algunos casos la pérdida auditiva genética aparece más tarde o progresa con el tiempo.

La pérdida auditiva es mucho más que un problema de oído. Puede influir en el aprendizaje, en el trabajo y en las relaciones sociales. Muchas personas con dificultades auditivas experimentan aislamiento o problemas de comunicación. Por eso la prevención, la detección temprana y el acceso a tratamientos y dispositivos de apoyo son claves para mejorar la calidad de vida de millones de personas en el mundo.

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