La salud auditiva y la forma de relacionarse con ella evolucionan de manera significativa con la edad. Así lo refleja un estudio realizado por ALAIN AFFLELOU, líder en óptica y audiología, a partir del análisis de más de 660 screenings auditivos realizados en toda España durante el Mes de la Audición.
La pérdida auditiva deja de ser solo un problema de mayores
El estudio revela que el 64% de los encuestados entre 18 y 44 años, no se ha realizado nunca una revisión auditiva ,presentando un amplio margen de mejora y la necesidad de una mayor concienciación en este grupo de edad
FOTO: Curated Lifestyle vía Unsplash
Así, entre las principales conclusiones que arroja el estudio observamos que los Millenials y la Gen Z concentran algunos de los hábitos más asociados al deterioro auditivo, ya que: un 40% escucha música a volumen elevado y un 33% utiliza auriculares durante largos periodos de tiempo. El riesgo ya es visible: un 10% reconoce dificultades para seguir conversaciones en ambientes ruidosos; un 8% admite subir el volumen de dispositivos como el móvil o la televisión.
Sin embargo, el estudio revela que el 64% de los encuestados entre 18 y 44 años, no se ha realizado nunca una revisión auditiva ,presentando un amplio margen de mejora y la necesidad de una mayor concienciación en este grupo de edad, ya que la percepción de problemas de audición está arraigada a personas más mayores.
“Existe una mayor exposición al riesgo, especialmente entre las generaciones más jóvenes, pero todavía no hay una percepción clara del problema. Precisamente por eso, la prevención y la detección precoz son fundamentales para evitar que pequeños signos se conviertan en dificultades auditivas más relevantes en el futuro”, explica Ariannys Rojas, responsable de audiología de Alain Afflelou.
Estos datos se enmarcan en una tendencia de alcance global que la ciencia lleva años documentando. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.000 millones de adultos jóvenes están en riesgo de sufrir una pérdida auditiva permanente y evitable, principalmente por la exposición prolongada a música a alto volumen y el uso de dispositivos de audio personales. De hecho, se calcula que más de la mitad de las personas de entre 12 y 35 años están expuestas a niveles de sonido perjudiciales a través de auriculares y teléfonos inteligentes. La pérdida de audición inducida por ruido, considerada por la OMS una de las enfermedades irreversibles más frecuentes entre los jóvenes, se produce cuando las células del oído interno se deterioran por sobreexposición al sonido, un daño que es acumulativo y silencioso: avanza sin que la persona lo perciba hasta que ya es difícil de revertir.
Las proyecciones son igualmente preocupantes a largo plazo. Según el Informe Mundial sobre la Audición de la OMS, en 2050 más de 700 millonesde personas necesitarán rehabilitación auditiva en todo el mundo, lo que equivale a una de cada diez.
La concienciación sobre la salud auditiva está mucho más extendida entre los mayores de 45 años ya que más del 54% ya se han realizado varias revisiones auditivas1. En estas generaciones, los síntomas auditivos aumentan de forma significativa. De hecho, el 18% manifiesta dificultades a la hora de mantener una conversación en un entorno ruidoso, un porcentaje similar reconoce subir el volumen de la televisión o el móvil y un 14% sufre pitidos en los oídos.
A la hora de plantearse soluciones auditivas y expectativas hacia los audífonos: el 38% de la población mayores de 45 años, prioriza la facilidad de uso, mientras que un 24% valora más la conectividad o la tecnología1. Entre los menores de 45 años, en cambio, casi el 45% prioriza la conectividad con otros dispositivos o la última tecnología, y el 34% destaca la importancia de la discreción a la hora de elegir un audífono1.
Estos resultados muestran cómo las necesidades auditivas evolucionan con la edad, pasando de atributos aspiracionales y tecnológicos a funcionalidades más prácticas y orientadas al confort diario.
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